DAR RAZONES Y NO ECHAR BALONES FUERA

En esta ocasión, vamos a realizar un comentario crítico curioso, pues el texto habla sobre cómo deben argumentarse las razones, la necesidad de contraargumentar y refutar en las discusiones las opiniones contrarias, y cómo deberían ser los debates de ideas en nuestra sociedad. Javier Marías, desde El País, nos proporciona un texto argumentativo sobre la necesidad de argumentar… (ahí tenemos el juego de la lengua), frente a la tendencia que se está generalizando de no dar razones de nuestras opiniones, de sacudirse las refutaciones “echando balones fuera”, y de la seriedad del debate público cuando se toman decisiones que afectan al conjunto de la ciudadanía.

TEXTO

Hasta hace no mucho tiempo, existía una tradición inviolable […]. Esa tradición atañía a la discusión, ya se diera en el ámbito privado, ya en el público. Si alguien afirmaba algo en el transcurso de una cena o de una tertulia, y un interlocutor se lo rebatía con argumentos, el primero estaba obligado a refutar a su vez y a aportar nuevas razones que sustentaran lo que había afirmado y desbarataran las esgrimidas por el segundo. Si no encontraba esos nuevos argumentos, o éstos carecían de peso y no resultaban convincentes –no ya para el adversario, sino para los presentes, que en cierto modo ejercían de árbitros, aunque sólo fuera con murmullos de aprobación o desaprobación–, sus aseveraciones iniciales debían ser retiradas o matizadas, o quedaban lo bastante desautorizadas para diluirse: en todo caso no prevalecían. Le suponía aún mayor desdoro irse por las ramas y evitar la confrontación, lo que hoy se llama –con expresión pedestre– “echar balones fuera”: cambiar de tema e intentar desviar la atención del aprieto en que se hubiera metido. Y la peor de todas las reacciones, la que más lo desprestigiaba y jamás se consentía, era no contestar nada, callar, fingir que lo aducido por su contrincante no había existido ni por tanto necesitaba réplica.[…]

Esta vieja tradición dialéctica, fundamental para la convivencia, ha saltado por los aires. Los políticos actuales no habrían sobrevivido a un solo rifirrafe de estas características hace veinte años, no digamos hace cincuenta. A ninguno se le habría tolerado –o no sin un monumental descrédito para él– hacer caso omiso de las preguntas de los periodistas, de las opiniones fundadas de los columnistas, de las argumentaciones de sus adversarios. No habría sido de recibo que contestaran “Eso hoy no toca”, o “Qué buen tiempo hace”, o “Lo único que importa es que somos lo mejor para España” ante una pregunta directa o en medio de una discusión. Se los habría llamado de inmediato al orden: “Oiga, no me ha respondido”, o “No ha refutado lo que le he dicho”; y si se hubieran empeñado en seguir rehuyendo la cuestión, nadie les hubiera aceptado que volvieran a hablar, al menos no de esa cuestión. Esta actitud de los políticos no sólo se consiente y no les trae consecuencias, sino que además ha contagiado al resto de la sociedad. Lo habitual es hoy que, si alguien aduce o argumenta algo con suficiente convicción y el interpelado no sabe oponer resistencia, éste finja no haber oído, o es más, finja que nadie ha oído, que las palabras que lo incomodan no han sido pronunciadas o escritas, no han existido. A veces, como mucho, las despacha con ese comodín ridículo de “Esa es su opinión”, como si las opiniones ajenas no nos afectaran y no debieran ser refutadas o contrarrestadas por la propia, eso sí, con argumentos. Hoy es posible asistir a este diálogo: “El sol sale por oriente”. “Ah, esa es su opinión”.

Lo más grave de esta actitud generalizada, y admitida por los espectadores o árbitros, es que pronto, muy pronto, los que se molestan en razonar desistirán de ello, en vista de su inutilidad. Y eso es lo que en el fondo anhelan los políticos y cuantos no soportan disensión ni discrepancia alguna.

JAVIER CERCAS. EL PAÍS

ORIENTACIONES PARA EL ESQUEMA DE IDEAS Y EL RESUMEN

El texto de Javier Cercas está estructurado de una manera muy clara: comienza planteando cómo la tradición del debate o de la discusión nunca ha admitido una actitud de pereza mental, de rehuir las réplicas de los contrarios, o de ignorar al oponente sin caer en el descrédito, sin reconocer la derrota del contrario. Avanza el texto comparándolo, por oposición, con lo que sucede hoy con el debate político o público, y analiza las consecuencias de ese proceder. Así que tanto para el resumen como para el esquema el contenido del texto es evidente (recordad, una vez más, que hay que hacer los dos ejercicios y que se puntúan con nota). En el caso del esquema de ideas, parece un texto bien apropiado para presentarlas mediante estructuras nominales.

ORIENTACIONES PARA EL COMENTARIO CRÍTICO

En primer lugar, debéis tratar de sintetizar al máximo el tema del texto. Lograrlo puede suponer un ejercicio de reflexión y de uso del lenguaje que os puede proporcionar varias opciones: elegid la que mejor responda a la pregunta ¿de qué trata? La estructura argumentativa resulta muy fácil de mostrar. Recordad que este primer párrafo de vuestro comentario no tiene por qué ser largo ni farragoso. Sencillez y claridad expositivas, por favor.

En la segunda parte del comentario, no olvidéis valorar todas y cada una de las ideas principales del texto, justificando por qué estáis de acuerdo o no con ellas. A la hora de aportar, parece lógico que recurráis a vuestras experiencias más cercanas como pueden ser vuestras discusiones entre compañeros, vuestros modos de convencer a los demás (usando qué mecanismos de atracción para ganaros al auditorio), o lo que habéis visto, escuchado o leído sobre las discusiones de los grandes temas políticos de nuestro país: si se han debatido bien, si se han refutado las posturas contrarias, etc. También debéis valorar si lo que denuncia el autor de la clase política se está pegando, efectivamente, a la sociedad en general, o si no es cierto. La conclusión a la que llega el autor ha de ser objeto de análisis necesario para que el comentario esté completo.

En la conclusión, resumid el grado de conformidad con las ideas del autor y proporcionad el principal motivo por el que estáis de acuerdo con él o no.

¡Ánimo, y que lo disfrutéis! Espero que se lancen al ruedo voluntariamente todos aquellos que aún no se han estrenado o los que van de capa caída.

Vale.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: