LA BASURA, PARA LOS DEMÁS

El primer texto del 2011 se centra en algún que otro rasgo evidente de la falta de urbanidad y sentido cívico de muchas personas, que, en su ámbito privado, se muestran como ejemplares. Se trata de una adaptación de un texto de Rosa Montero, publicado en El País recientemente. La carta de una de las lectoras de Montero le sirve de base para hacer una reflexión –bastante genérica, parece– sobre la falta de educación social de mucha gente, y llega a una conclusión sociológica que es muy personal

TEXTO

Una lectora, Pilar López López, me manda una carta hablando de lo que ella llama “la degradación de la ciudad y el maltrato al paisaje”. Se refiere a la tradicional tendencia de los españoles a engorrinar los espacios públicos, y adjunta media docena de fotos, en verdad espeluznantes, de contenedores madrileños rodeados por montañas de porquerías diversas: cascotes, bolsas de plástico rajadas derramando su podrido contenido por el suelo, trapos viejos, aparatos electrónicos destripados, ¡incluso la taza de un retrete! Una marea de inmundicias, en fin, que todos hemos visto mil veces por la calle y que a veces llega a bloquear la acera. Sí, la lectora tiene razón, todo forma parte de lo mismo, a saber, la falta de conciencia cívica, la incultura social, el individualismo feroz y primitivo de este país.

A los ciudadanos se les puede educar, naturalmente. Algo hemos mejorado en estos últimos treinta años, me parece. Pero, ¡tan poco! Basta con mirar las fotos que ha enviado la lectora para comprobarlo. Siempre me ha desesperado ese rasgo salvaje de nuestra cultura que hace que mantengamos el interior de nuestras casas como los chorros del oro, limpias y ordenadas y llenas de tapetitos de encajes, y que luego seamos capaces de arrojar una lavadora rota en la puerta misma de nuestro chalé de la sierra. ¿Es que no la ven al entrar y al salir? ¿No les molesta? Pues se diría que no, porque seguramente la mayoría de los que convierten los contenedores en un albañal son vecinos del barrio y pasan todos los días por ahí tan campantes, sin que les incomode la guarrería. Es tan chocante esa diferencia abismal entre el prurito de limpieza doméstica y el bárbaro descuido de los espacios exteriores que a veces hasta me asalta la inquietante sospecha que no es que no les moleste la suciedad; no es que, en su ignorancia de marmolillos, no sean capaces de verla, sino que en realidad lo hacen aposta y con inquina; que agreden y ensucian y maltratan el espacio público porque lo que es de los demás es zona hostil. Porque sólo nos cabe la horda en la cabeza, nuestro grupo, nuestra pandilla, nuestra tribu, y todo lo que no sea eso es el enemigo. Es decir, el Estado, el bien común, la colectividad, la sociedad civil: todos son adversarios a los que hay que combatir y llenar de basuras para que se jeringuen. Si lo piensas bien, como que da hasta miedo.

Rosa Montero, El País (adaptación).

EL RESUMEN Y EL ESQUEMA DE IDEAS

Tanto uno como otro ejercicio no parece que presenten especial dificultad, pues el texto –como es habitual en esta autora– presenta una estructura muy clara. Recordad que no se debe confundir ideas con ejemplos o anécdotas, y que cada uno de ellos tiene una forma de escritura propia: el resumen, con vuestras palabras, sin citar a la autora, el texto o el medio donde se ha publicado; y el esquema de ideas, con los epígrafes expresados en estructuras nominales.

SUGERENCIAS PARA EL COMENTARIO CRÍTICO

Debéis hacer un esfuerzo por concretar bien el tema del texto, con el que tendréis que iniciar vuestro comentario. La estructura argumentativa es bien clara, por lo que espero que no os resulte muy complicado exponerla.

Con respecto al comentario crítico, os recuerdo algunos consejos útiles: no parece buena idea negar todo el contenido del texto, porque lo que muestra Montero tiene una base real y objetiva, corroborada por cualquiera que pase junto a un contenedor de basura. Tampoco parece, en esta ocasión, muy plausible compartir todas las ideas de la autora, especialmente la conclusión a la que llega, por el hecho de que es muy personal y porque hace una generalización (que como todas, es injusta y exagerada). Creo que todos podéis trasladar lo que expone Montero a vuestro ámbito más cercano, como nuestra ciudad, o incluso nuestro bloque de vecinos o costumbres de la propia familia. Especialmente interesante me parece, para reflexionar y argumentar, la cuestión de si los ciudadanos presentan distintas actitudes enfrentadas entre lo público y lo privado, o considerar como hostil a lo que no pertenece al ámbito más próximo de nuestras relaciones.

La conclusión será sobre el grado de acuerdo o de desacuerdo con las ideas del texto, y vuestras propias conclusiones sobre lo que habéis argumentado.

Feliz Año Nuevo.

 

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